VALENTÍA Vs MIEDO

Como esto se trata de expandir mi corazón, en este blog quiero compartirles un secreto que he tenido muy bien guardado durante mucho tiempo. Se trata del miedo.

¿Cuántas veces en mi vida he tenido miedo? ¿Cuántas veces el miedo se ha apoderado de mí al punto de desviarme de al menos intentar impulsar algún sueño? Estoy segura que a ti también te ha sucedido. Y es que tener miedo es una emoción absolutamente natural.

Me gustaría preguntarte: ¿qué es lo que te causa temor? ¿qué es aquello que te produce miedo y quizás no te permita avanzar?

Uno de mis más grandes descubrimientos es darme cuenta de qué material estoy hecha cuando he tenido que enfrentar alguna crisis o tribulación en mi vida. Y créeme que este descubrimiento es potente.

¿Por qué? Pues porque si sabemos cuáles son esos materiales en los que hemos cimentado nuestro ser, entonces sabemos con lo que contamos para transitar la adversidad.

Es posible que alguna vez hayas escuchado la frase “coraje o valor no es ausencia de miedo”, y en lo personal estoy totalmente de acuerdo con ello, porque valiente no es quien que no tiene miedo sino el que es capaz de derrotarlo, el que se esfuerza y se alienta así mismo para continuar caminando en la brecha cueste lo que cueste.

Un valiente es alguien que conoce su verdadera identidad y sobre todo entiende cuál es su heredad. Un valiente tiene el conocimiento de quién lo respalda, y también quién lo protege.

He entendido que un valiente, aunque tenga temor, no se paraliza, no se detiene y camina seguro de saber gestionar, incluso si las cosas no ocurren como esperaba, como lo soñó o como lo trabajó.

Un valiente es capaz de entender que en la pérdida hay ganancias y que las ganancias no son más que dádivas que vienen directamente del cielo.

No importa si tenemos miedo, pero seamos valientes para no dejarnos paralizar por él.

Sabías que cuando tememos estamos esperando lo peor, abrimos paso a esperar que ocurra aquello que tememos, la enfermedad, el fracaso, la pérdida.

Quién no ha perdido algo o a alguien, quién no ha enfrentado momentos tristes o se ha visto sumido en la encrucijada de una decisión que conlleva mucho riesgo y aterra equivocarse.

Nadie, absolutamente nadie está exento de problemas, crisis, situaciones que nos atemoricen, y es justo en estos momentos cuando la fe cobra vida en nuestro diario vivir.

Revisar cómo está tu fe, en qué crees, donde está puesta tu esperanza, qué te sostiene, a qué te abrazas, es fundamental para vencer el miedo que se ha anidado en tu corazón.

Como saben, creo en Jesús, y saber que él camina a mi lado y que su mano no me suelta es el aliento que necesito cada vez que me enfrento al miedo.

Ahora bien, aprendamos a hacer nuestra parte en el ecosistema de la vida, esfuérzate, aliéntate, sé diligente y valiente y te aseguro que Dios hará el resto.

Sé valiente y esfuérzate y déjame tus comentarios

 

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