8 PASOS PARA DESARROLLAR LA INTELIGENCIA ESPIRITUAL EN LOS HIJOS

Tener hijos es más que una mera realización personal de una mujer. Cuando por primera vez fui madre, entré en un estado de desasosiego y terror. ¿A quién no le ha pasado?

Aquellos primeros días fueron desconcertantes, todo era un ensayo y error, todo era incierto.

Lo que no me esperaba, es que todo aquello no quedaba allí. Mientras aquel hermoso niño iba creciendo, con él crecían mis dudas de cómo cuidarlo, criarlo, dirigirlo, guiarlo.

Y por si fuera poco, entonces Dios me concedió la dicha de ser madre por segunda vez. Cuando a duras penas, estaba comenzando a “creer” que ya había controlado ciertos aspectos de la crianza, pues ya mi hijo contaba con 9 años, llegó una criatura aún más frágil… o quizás era yo quien ahora, a mis 39 años, en ese entonces, me encontraba más frágil, más sensible y empezando a mirar la vida con una nueva perspectiva.

Y ahora, a mis 47 años, soy madre de dos, un adolescente de 18 años y una niña de 9… ¿desafiante verdad?

Pues, con total sinceridad, ¡lo es!.

Ser madres, es un gran desafío, es por ello que necesitamos una guía infalible para combatir con sabiduría y con asertividad las diversas corrientes que hoy día rondan alrededor de esos seres que se han convertido en uno de nuestros más hermosos tesoros: nuestros hijos.

Después de tanto buscar, aquí y allá, en la psicología, en sistemas y metodologías diversas, llegué a la maravillosa conclusión que necesitamos desplegar el corazón de nuestros hijos hacia la paternidad de Dios, y de esa forma desarrollar la inteligencia espiritual en sus vidas.

He aquí ocho pasos para lograrlo:

1.- Enseñarles a construir una relación con el Creador.

2.- Enseñarles el temor a Dios

3.- Enseñarles a diferenciar el bien del mal

4.- Enseñarles a priorizar

5.- Enseñarles los principios espirituales del Reino de Dios

6.- Desarrollar la valentía

7.- Enseñarles la importancia de moldear nuestro carácter

8.- Explicarles el verdadero significado del Amor

Pero mis queridas madres, nada de esto podríamos alcanzarlo, sin antes nuestros corazones no se ensanchan para desarrollar una relación personal con Dios.

No debemos olvidar 3 cosas:

  • Lo más importante es lo que hacemos, no solo lo que decimos
  • El padre desarrolla la vida de fe en la familia (enseña)
  • La madre es el eje espiritual de la familia (soporte espiritual).

Espero te sea útil este contenido y que tu vida continúe reedificándose sobre bases sólidas y permanentes.

Te leo…

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *